jueves, 9 de agosto de 2012

SISTEMA FERROVIARIO NACIONAL

Sistema Ferroviario Nacional
O
¿Dónde está el piloto?

Hablar hoy de ferrocarriles en Argentina es hablar de una inmensa historia de desaciertos, negociados, corrupción y mala praxis y algunas flores brotado tímidamente de ese sustrato fétido.

Pasemos revista a algunos hechos que abonan la imagen anterior.

Las palma del problema sin duda se la lleva lo que se denomino unidad de negocios 2 , en la época de Cavallo, y que después conocimos como TBA .

Este grupo de negocios comprende las líneas electrificadas del Mitre y el Sarmiento y lo servicios Diesel de estos ferrocarriles hasta el tercer cordón de la Capital Federal , incluía también los talleres de Liniers, hoy desactivados, y la ex Fabricaciones Militares San Martín que se dieron, en el caso del taller Liniers dentro de la concesión de TBA y en el caso de FM se vendió al grupo Cirigliano.

TBA, (grupo Cirigliano)  uso, rompió o destruyo absolutamente todo lo que llego a sus manos .

TBA termino en un choque contra los paragolpes de Once junto con la vida de 51 personas.

La experiencia con TBA y antes con el grupo Taselli (en el Roca-Belgrano San Martin) mostró a las claras la absoluta inviabilidad del modelo de las privatizadas, sin embargo a pesar de ello el gobierno volvió a insistir con el mismo esquema, perfeccionando ahora el modelo de corrupción inaugurado por las privatizaciones.

El modelo de las privatizaciones, más allá de algunos detalles que lo hacen aún más deleznable, es absolutamente funcional a la corrupción.

Decimos que es funcional a la corrupción porque a los grupos privados se los subvencionaba generosamente para que ellos hiciesen más o menos lo que quisiesen con la plata que recibían.

Mas allá de los sobrecostos y sobreprecios que los concesionarios declaraban y que el gobierno pagaba, y sigue pagando, el concesionario estaba librado a su voluntad en lo que hacía con la plata que recibía.

Esta plata la uso entonces para pagar jugosos retornos que explican como un funcionario como Jaime (ex secretario de transporte)  paso de llegar a la Capital con un traje prestado a tener dos departamentos uno en puerto madero y otro sobre Libertador de costos millonarios o como llegó a tener yates y aviones privados a su nombre.

Pero más allá del daño directo que provocaron estas coimas esta el daño indirecto que permitió el dejar hacer a los concesionarios destruyendo absolutamente el sistema ferroviario.

Han pasado más de seis meses de la tragedia de Once, sin embargo hoy las condiciones subjetivas y objetivas para que se produzca un nuevo accidente como el nombrado son mayores.

Repasemos esas causas:
a)     No se ha encarado un programa de mantenimiento serio de las unidades, las mismas llevan más de 1 millón de kilómetros sin pasar por el taller.
b)     Se han abandonado los trabajos que se venían realizando en el sistema de vías.
c)      Se continúa con el soterramiento, que es una obra que costara 20.000 millones de dólares y nadie sabe ni de donde saldrá esa plata ni cuando se tendrá disponible.
d)     El retiro de TBA y el advenimiento del UGOMS SA (conjunción de las empresas Metrovias y Ferrovias) ha sumido a la ex TBA  en un caos operativo donde es difícil encontrar a alguien trabajando.
e)     El UGOMS pidió un mínimo de 800 millones de pesos para empezar a hablar de los cuales a la fecha de este informe solo e habían efectivizado 70 millones.
f)       El UGOMS le saldrá al Estado nada más y nada menos que el 30% del total de lo facturado por la empresa.
g)     El estado de caos reinante se hace manifiesto con el hecho que el pago de boletos es a voluntad.

La pregunta que nos hacemos es: ¿no hubiese sido mucho más racional que continuar con el soterramiento hacer 10 o 15 pasos bajo nivel, obras infinitamente más barata y posible?

No hubiese sido más barato e incluso mejor haber aprovechado la estructura de la ADIF y hacerse cargo desde el gobierno de la operatoria de estos ferrocarriles, o en el peor de los casos organizar una nueva gerencia?

Las respuestas a estas preguntas hay que buscarlas en el Roca, donde una empresa similar a la UGOMS hace ya varios años que se a hecho cargo del mantenimiento, en el Roca-San Martin y Belgrano esta empresa se llama UGOFE.

Lentamente estos ferrocarriles siguen los pasos del Sarmiento y cualquiera que viaje en esos trenes todos los días puede ver el lento decaimiento de la operatoria, la cual se explicita en cancelaciones y atrasos de los trenes o en personas hacinadas a razón de seis o siete por metro cuadrado en las horas pico en los ramales eléctricos.

La tercerización del gerenciamiento de la operatoria de estos ferrocarriles no implicó ninguna ventaja ni para el estado ni para los miles de pasajeros que deben sufrir todos los días el viaje en tren.

Si no implica ninguna ventaja económica y no implicó tampoco ninguna ventaja a la hora de evaluar la calidad del servicio, porque se persiste en este modelo?.

La repuesta es sin duda la corrupción.

Corrupción que tiene tres vertientes, la primera es el retorno de dadivas de estas empresas gerenciadoras hacia los funcionarios, la segunda son las obras y los montos que se pagan por las mismas y la tercera que engloba a las otras dos es la falta de controles con los cuales estas empresas reciben los fondos del estado.

 Pero fundamentalmente la causa es que estamos frente a un Estado que no se quiere hacer cargo de nada, ni trenes, ni subtes, ni salud, ni seguridad, ni nada, un estado ausente y cada vez más autista que se encierra cada vez más en su propia realidad, realidad que no es vista ni compartida por el común de los mortales.

Lo hasta aquí expuesto muestra al problema ferroviario como un problema sin solución, o de solución muy difícil, nada más lejos de la realidad.

Un mantenimiento racional y eficiente para un ferrocarril como el Sarmiento no saldría mucho más que lo que debería recaudarse por boletería y con aporte del Estado infinitamente menores a los que ahora realiza podríamos tener un ferrocarril por lo menos digno.

Pero para ello primero debemos eliminar las privatizadas, y después organizar un gerenciamiento en manos de los trabajadores y usuarios, única manera de garantizar que eliminaremos a la corrupción del sistema.